La entrada en vigor de la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres (LOIEMH), en marzo de 2007, supuso un nuevo paso adelante en la mejora de derechos laborales y de seguridad social para las madres trabajadoras, así como la reforma de diferentes preceptos normativos que de forma indirecta “penalizaban” la maternidad; pero, además, inicia el camino que otorga derechos de paternidad a los hombres trabajadores, reconociendo su importante papel en las tareas de atención y cuidado y permitiendo incipientemente un ejercicio más pleno de las obligaciones derivadas de la patria potestad.